La escritura como automediación

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Por: Yoely Reinoso Lantigua

Llevarse bien con nuestro cuerpo y mente puede parecer lo más normal y lógico a simple vista. Estamos conviviendo con billones de células que aparentan estar en armonía continua para que la macro máquina funcione adecuadamente. Las células a su vez están constituidas de biomoléculas y más concretamente de átomos en continuo movimiento. Todo se mueve, todo cambia.

Los electrones de esas biomoléculas nunca cesan de moverse en lo que se conoce como principio de indeterminación. Algo verdaderamente extraordinario. Sin embargo, no es tan fácil como parece, hallar el equilibrio cuerpo-mente cuando las partes más pequeñas de la macro máquina no se detienen, ni reflexionan, ni se estancan en el pasado ni sufren por un futuro sombrío.

Su trabajo es transformar energía segundo tras segundo; Pero ¿por qué insistimos en sufrir por lo que ya se ha ido? ¿Por qué parece importante vivir la vida con agonías, luchas, miedos, desesperación y enfermedades?

¿Por qué forzar nuestra propia naturaleza para adquirir los estándares impuestos principalmente por la familia?

Aunque es duro reconocerlo la familia, casi siempre, y sin darse cuenta, puede poner frenos en nuestro inconsciente creativo y sexual. No es lo que digan los psicoanalistas, es cuestión de detenerse a pensar en cuales áreas de la vida no estamos satisfechos, qué es lo que genera miedo, que hasta puede ser paralizante, y aunque la mente diga ¡hazlo ya! El cuerpo no responde. A ver, ¿quién quiere sufrir? Nadie, ¡esa no es nuestra naturaleza!

¿Quién quiere estar enfermo?
Por más masoquista que quiera ser una persona, si buscamos bien sus causas nos sorprenderemos de lo que encontraremos.
Cuerpo y mente más que ejercicios y dietas deben estar alineados, armonizados de manera natural y Serena.

Entonces ahí entra la coherencia, como afirma Irmgard Radefelck: la clave divina. Queremos algo o a alguien con la mente y lo boicoteamos con el cuerpo o al revés.

¿De dónde vienen esas trabas?

Resulta que la mayoría de veces ahondar en causas trae más problemas a la persona. Es diferente si con la mirada al frente te decides coherentemente unificar lo que quieres expresar.

Cuantas veces vemos que alguien dice no quiero pastel y en la cara se le nota que si lo quiere. Esto se observa sin necesidad de ser analista. Por fortuna hoy en día existen técnicas y más técnicas para afrontar el problema desde donde se halla en el presente y no donde está su origen.
Aclarando que hay casos como traumas pesados que bloquean a la persona impidiendo su realización por completo o en las llamadas enfermedades y trastornos mentales donde estas formas si son las únicas apropiadas.

Siguiendo con la pauta de revolucionar tu presente y no el origen de la cuestión, es prudente hablar de la escritura como forma de terapia. Si la gente supiera el poder que tiene escribir todo lo que uno siente sobre un papel, preferiblemente blanco, respirar o llorar, si hace falta, mientras se escribe. Es una verdadera forma de sanar heridas de cualquier índole, se experimenta una liberación de un nudo bien apretado que aparentaba no tener maneras de aflojarse.

Es más simple de lo que parece. A la mayoría le cuesta empezar o creen erróneamente que no tienen nada que escribir. Es el llamado atasco de escritor.

No hay que aspirar a escribir un libro si no se quiere en ese momento. Es solo dejarse fluir, ser uno mismo la paz, el perdón, la calma… Tomar el lapicero, la computadora o dispositivo y verlo como un amigo, observarlo por unos instantes; una respiración profunda ayuda, por lo general, pero si no puedes, no te preocupes. Ten la intensión de soltar tus emociones, sean cuales sean. Deja salir todo lo que te llega a la mente, no te detengas a mirar las faltas ortográficas, ni el tipo de letras, recuerda que es tu momentito de estar sintiéndote cómodo contigo mismo.

Escribe tan deprisa como sientas la necesidad, no releas los párrafos ni des páginas para la izquierda, no te autocritiques, ni pienses que van a juzgarte mal, por eso procura hacerlo solo.

Escribe lo que te pase por la mente o te produzca algún tipo de emoción. Estas soltando, dejando ir, y si sientes que nadie debe leer lo que has escrito, pues en el papel lo quemas todo; en los dispositivos electrónicos bórralo de todos lados hasta donde te sientas en paz. Es importante estar solo, nadie te está espiando, nadie te persigue para hacerte daño. Elige ser libre de toda manipulación, incluso de ti mismo y de esos patrones de lealtad que no sabes cómo has obtenido. Libérate hoy.

Escribir es una de las mejores terapias que se han descubierto. Y si por el contrario quieres hacer algo que consideres útil con tus escritos, guárdalos en lugares seguros y solo léelo apartándote de la emoción que lo ha causado.
Espera varios días para que puedas organizar tu material a tu conveniencia. No tienes que seguir el estilo de nadie, se creativo. Léelo todo y en la próxima leída trata de organizar las ideas, puedes convertir cualquier situación de caos interna o no en una acción positiva. Tanto si la quieres conservar para leerlo de vez en cuando o si quieres ser un profesional de la escritura. No te pongas límites, “las cosas parecen imposibles hasta que se hacen”.

Las ventajas de escribir todo lo que uno siente en forma asertiva son obtener mejor concentración, memoria, coherencia emocional, liberación de emociones negativas, mejor integración con el alrededor, conexión cuerpo-mente y Espíritu; desbloqueo de lo que causa traumas y enfermedades, delirios, estrés, agotamiento mental, Insatisfacción con la vida, vacío existencial…

El momento de empezar lo determinas en cuanto quieras, ve a tu ritmo, no te exijas demasiado, así como la cantidad de lo que escribes, perdónate si no logras lo que deseas en el momento en que te lo propusiste. Date tiempo para ti que sea equilibrado con las demás tareas.

Te invito a seguir estos post cada jueves y si deseas podemos interactuar a través de mi plataforma www.podergaia.com o mis redes sociales.

Un abrazo
Yoely
#yoelyreinosolantigu
#podergaia

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